La desilusión al volver a tu destino de Erasmus

La desilusión al volver a tu destino de Erasmus

La desilusión al volver a tu destino de Erasmus

Escrito por Irene Corchado

24/09/2015

Si has estado de Erasmus sabrás lo que es ese extraño estado mental de semidepresión que te pilla por sorpresa al volver a casa. Sabrás lo que es la nostalgia de una experiencia que te marcó para siempre y que no volverá a repetirse (a menos que vuelvas a irte de Erasmus).

Si has estado de Erasmus y quieres volver para recordar viejos tiempos piénsatelo bien antes de ir. O si quieres ahorrarte un disgusto mejor no vuelvas. Tampoco busques mucho sobre la ciudad en internet. Quédate con la imagen del destino que tienes y guárdala en tu mente como un tesoro para que no desaparezca, porque esa imagen idealizada ya no se corresponde con la realidad y se hará trizas tan pronto como vuelvas a poner un pie allí.

volver a tu destino de erasmus

Escribo esto a pocos días de volver; de volver a Tallin, mi Tallin, donde realicé mi estancia Erasmus hace ya diez años, que se dice pronto. Hace cinco años pensé que sería buena idea volver. Monté en el avión con alguien que visitaba la ciudad por primera vez y tenía sensaciones encontradas. Pasé un fin de semana recorriendo las calles de Tallin buscando todos los rincones que marcaron mi experiencia y, aunque algunos bombardearon mi mente de anécdotas que me hicieron sonreír, no pude evitar cierta desilusión. Llegar a la puerta de uno de mis bares favoritos, ese al que iba dos o tres veces por semana para tomar las primeras copas, y ver que ahora era una cafetería llena de turistas. Se apoderó de mí una rabia repentina que me hizo soltar varios tacos en un tono más alto del que habría querido. Mi acompañante pensó que no era para tanto. ¿Cómo que no? Hice una foto y se la envié a mi grupo de amigos de Erasmus y durante un buen rato compartí con ellos el chasco que nadie más podía entender.

Esperaba que el Havana Club siguiera estando allí. ¿Por qué no iba a estar? Pues no estaba, al igual que no estaban allí otros lugares que recordaba. Esta no era mi Tallin. La ciudad no me había esperado y había pasado de mis recuerdos totalmente. Qué fuerte. Había cambiado mucho y muy rápido y al llegar me escupió una ráfaga de modernez europeizada, con sus radiantes nuevos edificios de cristal y sus euros. ¡Hasta habían construido un barrio entero con un montón de tiendas donde estaban Springfield y Bershka! No me lo podía creer. ¿Estaba en Tallin o en la avenida de mi pueblo?

Volver a tu destino de Erasmus es hacerle reproches constantes a la ciudad. ¡Cómo se habían atrevido a demoler aquellos edificios destartalados! ¿Por qué habían construido ese gigantesco y horrible monumento en la plaza? Y así todo el rato, hasta que finalmente te das cuenta de que no solo ha cambiado Tallin, sino que tú también has cambiado y estás siendo muy injusta con la ciudad que te regaló momentos inolvidables, risas, experiencias nuevas, viajes y, en cierto modo, una nueva personalidad. Seguro que cuando volviste a casa después del Erasmus escuchaste cosas como «tú no eras así antes», «¿pero tú antes no decías que…?» o «has cambiado».

Y no ha sido malo cambiar. Es más, irte de Erasmus fue una de las mejores cosas que has hecho nunca. Yo ya no culpo a Tallin por haber cambiado, sino que le agradezco haberme hecho cambiar.

Dentro de unos días volveré. Aunque tengo miedo de lo que la ciudad haya podido cambiar en estos últimos años (ya he visto que tres de las discotecas que frecuentaba han cerrado), tengo la esperanza de que este viaje sea diferente. Esta vez no voy solo con una persona ajena a la experiencia; me reuniré con algunos buenos amigos a los que no veo desde la última fiesta en la calle del Oso (Karu). Al menos si me llevo otra desilusión podré recordar mi Tallin, aunque sea en alguna cafetería moderna llena de turistas.

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Irene Corchado Resmella

Irene Corchado Resmella

Traductora jurada y jurídica de inglés especializada en documentos sucesorios (ICR Translations). Autónoma. Residente en el Reino Unido desde 2011. Viajera frecuente. Rusófila. I blog in English about Extremadura on Piggy Traveller.

Recorrido gastronómico por Escocia en nueve platos

Recorrido gastronómico por Escocia en nueve platos

Recorrido gastronómico por Escocia en nueve platos

Escrito por Irene Corchado

16/09/2015

A veces digo que de comer y de viajar uno nunca se cansa. Nuestro reciente recorrido por Escocia fue mucho de comer, no te voy a mentir. Probamos muchas cosas, aunque el pescado y los dulces fueron los protagonistas.

Para que te hagas una idea de todo lo bueno que puedes comer en Escocia (a pesar de que el país no tiene una fama excelente en ese aspecto) hoy te presento un recorrido gastronómico por Escocia basado en una selección de nueve platos, con explicaciones sobre los ingredientes y dónde puedes probarlos.

Scones, los bollitos para el té

Qué son: especies de bollitos hechos con harina, mantequilla, azúcar, huevos y levadura en polvo que se sirven con una nata muy espesa típica del Reino Unido llamada clotted cream y mermelada de fresa. En Escocia a veces los sirven con mantequilla y, sinceramente, no están igual de buenos que con clotted cream.

Recorrido por Escocia en nueve platos_scones

Dónde probarlos: Crieff Hydro, Crieff

El Crieff Hydro es un completo hotelero de lujo (la habitación más barata supera las 200 libras por noche) ubicado en un entorno rural precioso donde organizan un montón de actividades. Fuimos allí por recomendación de un conocido solamente para tomar el té. El bar tiene unas vistas increíbles al campo y sus scones, además de ser enormes, son probablemente los mejores que he probado hasta ahora. Paramos durante nuestro trayecto Dunfermline-Pitlochry.

Ternera estofada

Qué lleva: ternera (el corte en concreto se llama feather blade) estofada a fuego lento con vino tinto y zanahorias acompañada de lentejas.

Recorrido por Escocia en nueve platos_ternera estofada

Dónde probarla: Falls of Dochart Inn, Killin

Este bar-restaurante de estilo taberna tradicional se encuentra junto al puente de la carretera principal que cruza Killin. Justo al otro lado de la carretera están las cascadas de Dohart, que puedes ver desde la entrada del restaurante. Paramos a comer en nuestro trayecto Pitlochry-Oban.

Haggis, el plato más tradicional

Qué es: el plato más típico de Escocia, elaborado con vísceras de oveja (pulmones, corazón, hígado), grasa del animal y harina de avena. Puede que en principio no suene muy apetitoso, pero está bastante bueno y a simple vista parece una especie de carne picada (por suerte no se ven los trocitos). Va acompañado de neeps (puré de nabos) y tatties (puré de patatas) y se sirve con una salsa de whisky.

Recorrido por Escocia en nueve platos_haggis

Dónde probarlo: Falls of Dochart Inn, Killin

Helado «Snow balls»

Qué es: bola de helado de vainilla cubierta de chocolate y coco. Va acompañado de salsa de chocolate y nata montada. Está inspirado en Snowballs, un dulce muy popular que lleva nube de golosina en lugar de helado.

Recorrido por Escocia en nueve platos_snowball

Dónde probarlo: Cuan Mór, Oban

Este bar-restaurante se ubica en George Street, la calle principal de Oban, frente al paseo marítimo. Fuimos un sábado por la noche y estaba a rebosar. Para mi gusto había poca luz para cenar y bastante ruido, pero la comida estaba buenísima y los precios son asequibles, así que volvería.

Cranachan, postre típico

Qué lleva: el cranachan se prepara con copos de avena tostados, nata espesa (double cream con el 48 % de grasa), azúcar, frambuesas y varias cucharaditas de whisky.

Recorrido por Escocia en nueve platos_cranachan

Dónde probarlo: Craignure Inn, Craignure (isla de Mull)

Craignure Inn es un típico pub de pueblo donde nos alojamos una noche. Las habitaciones están muy bien y tienen vistas al mar. El comedor no es nada del otro mundo y la ensalada que pedí llevaba ingredientes que no me gustan y que no aparecían en el menú. El postre sí estaba rico.

Una de marisco: mejillones

Qué llevan: mejillones al vapor con una salsa cremosa de vino blanco, ajo, nata y perejil.

Recorrido por Escocia en nueve platos_mejillones

Dónde probarlos: restaurante del Argyll Hotel, isla de Iona

Este hotel-restaurante está a pocos metros del punto de llegada de los barcos. El servicio de mesa era bastante lento, aunque íbamos sin prisa y no nos importó demasiado teniendo en cuenta las vistas increíbles al mar y la isla de Mull que hay desde el comedor. También se puede comer fuera en un jardín precioso propiedad del hotel que está en plena línea de playa. Todo un lujo.

Otra de marisco: bogavante

Qué lleva: medio bogavante, acompañado de ensalada, pan casero, mantequilla y salsa tipo alioli.

Recorrido por Escocia en nueve platos_bogavante

Dónde probarlo: The Boathouse, isla de Ulva

La isla de Ulva es propiedad de una única familia y viven en ella solo 16 personas. The Boathouse es un café-restaurante pequeñito junto al mar. Sirven marisco fresco recién pescado y el menú cambia según la pesca del día. Cuando fuimos hizo un día espléndido y comimos en las mesas de fuera disfrutando de las vistas y viendo llegar a varios pescadores en barca con pescado fresco.

Tartas variadas

Si ya me gustó el bogavante, las tartas ni te cuento. Todas tenían una pinta buenísima y no acabábamos de decidirnos sobre cuál pedir, así que al final elegimos cuatro distintas para compartir entre todos.

De qué son: tarta de café, bizcocho de limón y naranja, tarta de chocolate y naranja y el tradicional shortbread escocés (lo describiría como una mezcla entre mantecado y galleta de mantequilla). Se notaba que todo lo habían hecho ese mismo día, ya que el bizcocho de las tartas estaba muy tierno. Nos gustaron todas, pero especialmente el bizcocho de limón y naranja.

Recorrido por Escocia en nueve platos_tartas

Dónde probarlas: The Boathouse, isla de Ulva

Pescado y marisco al estilo Stroganoff

Qué lleva: salmón, abadejo, mejillones y zamburiñas francesas (también llamadas «volandeiras». Son de la familia de las vieiras, pero de un tamaño menor. En inglés queen scallops o queenies). Todo ello iba servido con una salsa muy sabrosa de vino blanco y pimentón y acompañado de una mezcla de arroz blanco y el mal llamado arroz salvaje (granos de color marrón oscuro muy similares a los del arroz pero que son en realidad semillas de una planta acuática llamada grano de agua o zizania).

Recorrido por Escocia en nueve platos_pescado

Dónde probarlo: Cafe Fish, Tobermory (isla de Mull)

Las calles de Tobermory estaban vacías a las 8 de la tarde. Debían de estar todos en Cafe Fish, porque estaba a rebosar cuando entramos. Es un restaurante bastante informal en el puerto con un extenso menú de platos de pescado y marisco. Es perfecto para cenar bien y los precios, aunque no son muy bajos (15-20 £ por un plato principal), van acorde a la calidad de los platos. Quizá no es un sitio donde comer todos los días si vas con poco presupuesto, pero si vas a estar solo un día en Tobermory no te vayas sin entrar.

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Irene Corchado Resmella

Irene Corchado Resmella

Traductora jurada y jurídica de inglés especializada en documentos sucesorios (ICR Translations). Autónoma. Residente en el Reino Unido desde 2011. Viajera frecuente. Rusófila. I blog in English about Extremadura on Piggy Traveller.

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