Los juegos de las Tierras Altas (Highland Games) en Glenisla

Los juegos de las Tierras Altas (Highland Games) en Glenisla

Los juegos de las Tierras Altas (Highland Games) en Glenisla

Escrito por Irene Corchado

26/10/2015

¿Has oído hablar de los Highland Games? Son unos juegos tradicionales de tipo rural que se celebran en las Tierras Altas durante todo el verano. En nuestra ruta en coche por Escocia no quisimos perdérnoslos y hoy comparto cómo fue la experiencia. Si planeas un viaje por Escocia el próximo verano asegúrate de incluirlos en tu lista de cosas que hacer.

Sobre los juegos de las Tierras Altas

Los juegos de las Tierras Altas consisten en una serie de competiciones de deportes tradicionales escoceses, música, baile y otras actividades de entretenimiento. Llevan siglos formando parte de la cultura escocesa y sus orígenes se remontan al siglo XI, cuando el rey Malcolm III organizó una carrera hasta la cima de Craig Choinnich para encontrar a la persona más rápida de la zona y contratarla como cartero personal. A partir de 1800 es cuando los juegos empiezan a celebrarse con un formato similar al actual y hoy gozan de tal popularidad que atraen a miles de personas e incluso se celebran en otros países como Estados Unidos o Nueva Zelanda.

Se celebran durante todos los fines de semana de verano en numerosos municipios. Quería incluirlos sí o sí en la ruta en coche que hicimos en agosto, así que consulté el calendario oficial para encontrar unos que tuvieran lugar en alguna de nuestras paradas y decidimos acudir a los de Glenisla.

juegos de las tierras altas_participante

Experiencia en los juegos de las Tierras Altas de Glenisla

Glenisla (pronunciado «glenáila») es el valle (glen en gaélico escocés) del río Isla. Los juegos se celebraron junto al río a la altura del municipio de Folda y fuimos en coche desde Pitlochry. El trayecto dura unos 55 minutos por tres de las peores carreteras que he visto, de carril único y con muchos baches y curvas. Durante parte del trayecto hay fincas sin vallas y hay que tener cuidado con las ovejas sueltas y los faisanes salvajes que cruzan.

De todos los juegos que se celebran los de Glenisla deben de ser unos de los más pequeños. En total no habría ni 300 personas y a simple vista, éramos los únicos extranjeros (aparte de dos parejas de alemanes), lo que acentuó la sensación de formar parte de la comunidad local. Una buena prueba del ambiente rural es el café. En el Reino Unido la calidad del café revela si un sitio es pequeño y rural o grande y turístico. Cuanto más pequeño y rural el sitio, peor es el café. Y aquí era malísimo.

juegos de las tierras altas_publico

La entrada cuesta 7 £ por persona y el aparcamiento es gratuito en un descampado junto a la carretera. Todas las pruebas tienen lugar al aire libre. Por suerte hizo un día espléndido, aunque había llovido recientemente y se veían muchas botas katiuskas (wellies); es una buena idea si no quieres llenarte los pies de barro.

El lugar de celebración de los juegos es un pequeño terreno llano entre la carretera y el río Isla. Hay que bajar una cuestecita desde la carretera, donde han colocado sencillos bancos de madera para el público.

Estas son las pruebas que vimos:

Throwing the hammer. Consiste en lanzar un martillo con palo de madera y una bola esférica de piedra de 7 o 10 kg lo más lejos posible. El participante debe colocarse de espaldas al campo de lanzamiento, hacer girar el martillo sobre su cabeza para coger ritmo y lanzarlo a sus espaldas sin girar sobre sí mismo. Uno de los participantes lo lanzó con tanta fuerza que el martillo acabó en el río y tuvieron que ir a buscarlo (se ve que no había martillos de repuesto).

juegos de las tierras altas_caber

 

Tossing the caber. Es una de las pruebas más tradicionales y la más espectacular. El caber es un tronco enorme que pesa casi 70 kg y mide más de cinco metros. Los participantes deben cogerlo por la parte inferior entrelazando las manos y apoyando todo el peso del tronco sobre el hombro. A continuación corren hacia delante tan rápido como pueden y lanzan el tronco hacia arriba. El objetivo no es lanzarlo lo más lejos posible, sino hacer girar el tronco en el aire. Imagina un reloj. La parte superior del tronco indica las 12 y la parte inferior indica las 6. El lanzamiento perfecto sería aquel en el que el tronco hace un recorrido en el aire de 12 horas.

juegos de las tierras altas_participantes

 

Throwing the weight over the bar. En esta prueba hay dos elementos importantes: una estructura de dos barras verticales y una horizontal (imagina las pruebas de salto de altura en atletismo) y una pesa de más de 25 kg con una anilla. El participante se coloca bajo la barra horizontal y debe lanzar la pesa con una mano por encima de la barra. Da algo de impresión verlo, porque la pesa pasa muy cerca del propio competidor y parece que le va a caer encima. En cada ronda la barra horizontal se coloca más arriba. El récord actual de lanzamiento se sitúa en 4,85 m.

Highland Games_Throwing the weight over the bar

 

Además de estas pruebas hubo otras actividades, como competiciones de bailes tradicionales y carreras infantiles. Por supuesto, no podía faltar una banda de música, con sus gaitas y sus tambores.

Si tienes niños se lo van a pasar en grande participando en las carreras y en otros juegos que hay organizados, como buscar agujas (de plástico) en balas de paja o jugando al splat de rat (algo así como «espachurra la rata»). Una chica introduce una rata de peluche en una tubería pegada a una tabla y los niños deben golpearla contra la tabla cuando salga por la parte inferior de la tubería. Juego simple, pero parecía tener mucho éxito entre los pequeños. Algunos niños ni siquiera necesitaban eso para divertirse y pasaron varias horas tirándose desde lo alto de la cuesta en plan tobogán, poniéndose perdidos de hierba y barro, cosa que a los padres no parecía importar. Otros paseaban a sus perros por todo el recinto.

Aunque llegamos con bastante retraso y no pudimos ver todas las pruebas, fue una experiencia que nos dejó buen sabor de boca y que recomiendo.

juegos de las tierras altas_banda

Información práctica

Cómo llegar desde Pitlochry: desde la calle principal de Pitlochry gira a la derecha a West Moulin Road (A924) y continúa por la misma carretera hasta pasar Kirkmichael y ver un cruce con un cartel indicando Glenshee  y Braemar. Toma la salida a la izquierda en dirección a Glenshee (B950) y continúa hasta llegar al cruce con la A93. Toma la salida a la izquierda en dirección a Braemar y sigue hasta ver una salida a la derecha en dirección a Blacklunans. Toma la salida, gira a la izquierda después del puente y continúa hasta llegar al cruce con la B51. Verás un cartel que indica Glenisla a la izquierda. Gira a la izquierda y continúa durante unos 20 minutos. Verás carteles indicando el lugar de celebración y el aparcamiento está a la izquierda de la carretera.

Duración del trayecto: 50-55 minutos
Coordenadas GPS: LAT 56.7586539 LON -3.3373449
Página oficial de los juegos en Glenisla

Itinerario desde Pitlochry
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Irene Corchado Resmella

Irene Corchado Resmella

Traductora jurada y jurídica de inglés especializada en documentos sucesorios (ICR Translations). Autónoma. Residente en el Reino Unido desde 2011. Viajera frecuente. Rusófila. I blog in English about Extremadura on Piggy Traveller.

Lugares increíbles: prisión de Patarei, Tallin

Lugares increíbles: prisión de Patarei, Tallin

Lugares increíbles: prisión de Patarei, Tallin

Escrito por Irene Corchado

12/10/2015

Tallin es una ciudad pequeña, preciosa y con un casco histórico que parece sacado de un cuento. Desde los miradores de Toompea se divisa todo el centro, con sus calles empedradas, robustas torres y tejados rojos y también se ve el mar Báltico y la llegada de los ferris al puerto. No muy lejos de allí se encuentra la antigua prisión de Patarei, la gran sorpresa en mi último viaje a la ciudad.

Desafortunadamente, la prisión de Patarei ya no está abierta al público y no se puede visitar. Comparto mis impresiones de nuestra visita en 2015 sobre este increíble lugar y espero que algún día vuelva a abrir sus puertas a los visitantes.

Visita a la prisión de Patarei

Aunque se podía visitar la prisión por tu cuenta, nosotros hicimos una visita guiada para poder conocer bien la historia del lugar y fue la mejor decisión. Si vas por tu cuenta no tienes acceso a muchos rincones del edificio y te pierdes todo lo que la guía tiene que contar, que es muchísimo. Además, personalmente no iría por mi cuenta por la tarde. Se hace de noche muy pronto y en la mayor parte de la prisión no hay luz, así que necesitas linterna. Si no tienes buena orientación o te asustas fácilmente mejor ve de día.

La experiencia de la visita guiada me encantó. La guía era una estonia parlanchina que lleva tres años investigando la historia y el pasado de la prisión. Pone muchísimas ganas en sus explicaciones y se nota que le encanta lo que hace. Conoce cada rincón al dedillo y salpica la historia del lugar con numerosas anécdotas que recopila en entrevistas a antiguos presos y trabajadores. Habla rápido, con un marcado acento estonio que le hace pronunciar las erres muy fuerte, lo que a menudo requiere cierto esfuerzo por tu parte para comprender todo lo que dice.

Cuando le preguntamos cuánto duraba la visita nos dijo: «En teoría dura algo más de una hora, pero este sitio es enorme. Hay tanto que ver que muchas veces dura dos horas o más». Qué razón tenía. La visita comenzó a las 18:15 y no terminó hasta las 21:00. Se hizo de noche en torno a las ocho de la tarde e hicimos el recorrido por el interior de la prisión completamente a oscuras. La guía era la única con linterna y el resto íbamos alumbrando con los móviles, por lo que no podíamos separarnos del grupo.

Sobre Patarei

La prisión de Patarei en realidad no se construyó como tal, sino como una fortaleza marítima. En 1828 el zar Nicolás I mandó construir la fortaleza, que se encuentra en un terreno muy húmedo no muy apropiado para que allí vivan personas. Tuvo varios usos hasta principios del siglo XX y solamente después de la Primera Guerra Mundial comenzó a utilizarse como prisión.

Debido a que la ciudad de Tallin no contaba con prisión propia, Patarei se convirtió en el lugar al que enviar a todos los presos que no podían ir a otras prisiones. Aquí llegaban presos comunes, presos políticos, judíos… Fue utilizada por la Gestapo y también fue una cárcel de paso. Después de algún tiempo trasladaban a presos a otras cárceles y durante la época soviética otros fueron enviados a Siberia en tren, que pasa justo delante de la puerta.

Aunque viví en Tallin durante casi un año (de agosto de 2005 a mayo de 2006) no sabía que se podía visitar Patarei hasta una semana antes de este viaje. Durante las primeras explicaciones de la guía descubrí que la cárcel estuvo en funcionamiento hasta 2002 y que los últimos pacientes del hospital de la prisión no abandonaron el lugar hasta 2005. Me sorprendió mucho que se haya utilizado la prisión hasta hace relativamente poco, sobre todo teniendo en cuenta lo básicas que son las instalaciones.

Recorrido por la prisión de Patarei

Iniciamos la visita en el patio central, donde la guía explicó la historia de la prisión y nos contó que los alemanes lo utilizaron para construir barracones, además de ahorcar a gente junto a la tapia principal. Después nos dio acceso a la destartalada torre de vigilancia tras advertirnos de que no estaba en buenas condiciones. Decir que no estaba en buenas condiciones es poco. La madera estaba tan podrida que había agujeros enormes en el suelo por los que cualquiera podría haberse caído (yo no paraba de pensar que si este sitio estuviera en Inglaterra no dejarían entrar a nadie ni de broma).

prision de patarei, patio

Aunque esta era una prisión para hombres, en la última planta de una de las alas había una sección que albergaba a 70 mujeres, muy cerca de la zona reservada a los pedófilos, que recibían cierto trato de favor y estaban separados del resto de presos.

Después de ver el patio central y la torre de vigilancia nos dirigimos a la que era la entrada principal de la prisión para hacer el mismo recorrido que hacían los presos cuando llegaban a Patarei. La puerta está muy estropeada y le falta casi toda la madera. La guía nos contó que hace apenas unas semanas unos vándalos intentaron cargársela con un bidón de gasolina. No son los únicos que intentan acceder al edificio; el guardia del recinto encuentra a gente dentro cada dos por tres.

La única zona en la que no dejan entrar es un área concreta del hospital que estaba reservada a enfermos de tuberculosis. Al parecer los médicos y los expertos no se ponen de acuerdo en si el virus aún sigue ahí y hay riesgo de contraer la enfermedad.

Los prisioneros que llegaban a Patarei lo hacían escoltados hasta la misma puerta. Solían venir en grupos y nunca permitían que unos grupos se juntasen con otros. Los metían a todos en una sala principal donde iban decidiendo dónde iría cada uno.

A veces metían a los reclusos en armarios metálicos. Según dicen era por la seguridad de los propios presos (el guardia no podía manejar a dos a la vez, así que metía a uno en el armario hasta que el otro pasaba a un sala distinta). La realidad es que lo utilizaban también como método de castigo y muchas veces los dejaban dentro durante hasta 30 horas. Los armarios no son muy altos y obligan al que está dentro a agacharse.

A finales de los noventa un funcionario de prisiones sueco visitó la prisión y pidió que abrieran uno de aquellos armarios (sin saber que allí metían a presos). Cuando lo hicieron un preso que había dentro cayó al suelo inconsciente, lo que fue un gran escándalo y puso fin a esta práctica.

El interior del edificio causa bastante impresión. Las paredes están desconchadas, muchas ventanas no tienen cristales o están rotos y hace muchísimo frío dentro. El recorrido guiado nos llevó por el gimnasio, varias salas donde aún se conservan muebles y objetos varios, los baños y distintas celdas. En teoría las celdas tenían una capacidad media de unas 16-20 personas, aunque durante la época soviética llegaron a albergar más de 40 cada una.

La celda número 52 es una de las más impresionantes. Uno de los allí recluidos, condenado por asesinar a su mujer, se había graduado en la Academia de las Artes de Moscú y dio rienda suelta su creatividad y habilidades en la pared de la celda. Pintó a lápiz un espectacular mural que ocupa toda la pared, cuya escena muestra un caballero armado a caballo, varios caballeros a pie, una fortaleza y una mujer desnuda. Además de la calidad del dibujo sorprende el hecho de que lo hizo sobre un lienzo realizado con periódicos y papeles de liar cigarrillos. prision de patarei, mural

La sala de ejecuciones me sorprendió por su pequeño tamaño. Esperaba encontrarme una sala amplia, bien proporcionada y de altos techos y encontré una habitación alargada de no más de tres metros de ancho y un techo curvo. Aquí ejecutaban a los prisioneros de un disparo en la nuca a corta distancia.

El último tramo que visitamos está ruinoso y es algo peligroso. El suelo estaba lleno de cascotes y hubo un momento en que la guía nos dijo:

«Si os quedáis ahí un ratito veréis cómo caen trozos de techo».

Patarei es un lugar fascinante al que siguió acudiendo gente por diversos motivos. Antiguos presos se pasaban por allí de vez en cuando e incluso participaban en las visitas guiadas en estonio. Otros visitaban la cárcel porque un familiar o conocido estuvo allí y hay quien iba incluso para celebrar su despedida de soltero. Según la guía algunos chicos llevaban al novio a Patarei porque es un símbolo de cómo será su vida de casado (una cárcel). También organizaban talleres, proyecciones y conciertos con relativa frecuencia.

Información práctica

Dirección: Kalaranna 2, 10415 Tallin
Página web: http://www.patarei.org/

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Irene Corchado Resmella

Irene Corchado Resmella

Traductora jurada y jurídica de inglés especializada en documentos sucesorios (ICR Translations). Autónoma. Residente en el Reino Unido desde 2011. Viajera frecuente. Rusófila. I blog in English about Extremadura on Piggy Traveller.

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